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Caricatura por: Alarcón

Los colombianos hablamos español. Pero  qué  español o castellano usamos. Ya es común encontrar textos con problemas de uso de nuestra lengua o por lo menos con usos extraños.

Como sabemos, uno de los escenarios más utilizados en la actualidad son las redes sociales y por supuesto, estas son un lugar de desencuentros entre los participantes que vigilan el buen uso del idioma y los que escudan sus errores, afirmando que no es importante ya que si se entiende, es válido.

Somos testigos, en algunas ocasiones de que los vínculos entre las personas puede verse afectado en este mundo digital solo por un simple error ortográfico, ¿qué hago lo corrijo o lo mantengo como amigo? O el profesor que considera que lo más importante es  el contenido conceptual de su saber condensado en su reflexión del día en Facebook y desdice del comentario de un alumno que intenta corregirle un desatino ortográfico en su mensaje. No falta el seguidor de un candidato de sus amores que crítica a otro del otro candidato por su falta de conocimientos y lo tilda de “urivestia”. Tampoco falla el profesional que corrige a sus compañeros aconsejándolos para que no sigan usando extrañas construcciones como “funcionarios públicos” o “botó el gol”, ya que los funcionarios per se son públicos y los goles no se botan solo se desperdician o fallan las oportunidades de anotarlos.

Además, de las redes sociales donde los ejemplos son incontables, nos encontramos con nuestra cotidianidad también llena algunas perlas. Que tal la invitación a: No votar basura, que nos pone a pensar si el productor de este aviso nos quiere generar consciencia para las próximas elecciones a pesar de la cantidad de desechos que se encuentran en el lugar. Por su parte, un local exhibe un gran aviso que señala que es una Panadería y Biscocheria, otra duda más que nos anima a comprar solo pan ya que  la segunda situación nos genera algo de intriga pero a la vez,  temor de preguntar qué es eso.

Finalmente, por no alargar nuestra historia debemos concluir que no solo la corrupción en términos delincuenciales de nuestro país nos está deteriorando y carcomiendo como sociedad, sino la de nuestros profesionales que en términos de sus conocimientos provocan que los edificios y puentes se caigan por malos cálculos, los enfermos se mueran por fallas en el saber del personal médico y asistencial que los atiende, los políticos que parecen desconocer nuestra historia o convencernos de otra, sino además la corrupción en el uso de la lengua. Siendo esta, a la larga,  el reflejo condensado del pensamiento de una sociedad que ha trabajado para que la lengua detalle su forma particular de ver el mundo y clasificarlo.

 

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